“En mi vida, el béisbol, más que ser un juego, es un sentimiento que llevo en la sangre y en mi corazón, pues desde hace dos generaciones el amor hacia él ha ido incrementando en mi familia. Primero con mi abuelo, quien empezó por ser ampayer, lo cual impulsó y motivó la pasión por este deporte en su hijo, mi papá, el cual a su edad de 49 años aún continúa practicando. Actualmente mi Tiger de oro (padre) es mi ejemplo a seguir pues fue él quien, desde que tengo memoria y hasta la fecha, me lleva a cada uno de sus partidos. Y aunque nunca estoy dentro del campo, desempeño lo que mejor sé hacer: alentar, disfrutar y festejar cada logro del equipo. Cualquier persona pensaría que mis hermanos son quienes continuarían con el legado y amor por este deporte, pero orgullosamente, en esta ocasión, soy yo quien marcó la diferencia y tengo como responsabilidad continuar y heredar la pasión al béisbol. Sin embargo, no todo es color de rosa, pues algunas veces me topé con cierta discriminación en alguna parte de vida por los estereotipos de la sociedad. Aun así estoy inmensamente feliz porque esto no me ha impedido continuar y puedo decir, con toda tranquilidad, que hasta hoy no me han ponchado y permanezco en el juego.”

-Valeria Isabel Martínez Ávila-