“Tengo 19 años y soy originaria de Salamanca, Guanajuato. Soy jugadora beisbolista y softbolista: pitcher, jardinera y tercera base. Mi sueño por ser una gran beisbolista comenzó a los 5 años, cuando mi abuelito paterno jugaba béisbol en ligas grandes. Mi sueño era ser igual que él o mejor. Siempre trataba de mejorar día con día; nunca se me quitó de la mente llegar a ser una gran deportista y, qué mejor, representar un deporte tan práctico. A los 10 años empecé a jugar béisbol de rancherías con niños; después me invitaron a jugar sóftbol. Era algo nuevo e incierto para mí, pero tenía gran entusiasmo de aprender y mejorar. Recuerdo que mi primer torneo nacional fue en Aguascalientes. Estaba muy emocionada por el primer partido. Fue una experiencia inolvidable, que me hace recordar ese amor hacia el deporte, Lamentablemente, meses después me detectaron una enfermedad renal. Estaba demasiado triste porque me decían los doctores que no podría jugar y hacer esfuerzos. Pero nunca me rendí en mi amor por el deporte y por lo que me gusta hacer: crecieron más y más esas ganas de salir adelante y en cuestión de tiempo, echándole ganas, pude salir adelante y recordar que un guerrero no es aquel que siempre gana la batalla, sino el que después de cada derrota se pone de pie para seguir luchando. Esta es mi pequeña historia. Nunca me rendiré en mi objetivo de ser una pelotera de corazón y hacer lo que siempre me ha gustado: ser libre en el campo que me espera, siempre, con los brazos abiertos”.

-Sanjuana Villafuerte Ramírez-