“Tengo 73 años. Siempre me ha gustado el deporte: jugué básquetbol, tenis y, hasta la fecha, practico softbol. Empecé jugando en el colegio Elliot en Torreón, Coahuila. a los 11 años. Ahí aprendí. En ese entonces se suspendió mi primer partido porque una compañera soltó el bat y me pegó en la cara. Después, al terminar mi carrera comercial me fui a trabajar a la fábrica de Sulfato de Viesca. En ese lugar había equipos y participé en juegos que se hacían en los ranchos. Desafortunadamente, otra vez, una compañera soltó el bat y me pegó en los brazos. Posteriormente, vine a vivir a Torreón, Coahuila. Dejé de jugar algunos años por el trabajo, mi boda y mis hijas. Sin embargo, en 1980, más o menos, me invitaron a jugar en la Liga Universitaria de la UAC, con el equipo de Leyes (aunque anduve de pirata porque no estudiaba ahí). Desde entonces he jugado en las Ligas Laguneras, en Matamoros, Coahuila y en Lerdo y Gómez Palacio, Durango. He sido campeona con mis equipos y cada temporada era seleccionada para los Juegos de Estrellas. Tengo mi trofeo de Robo de Bases, a pesar de que siempre he sido de las mayores. En los últimos años también participé en Torneos de Master y Súper Master. Un día en la Liga Universitaria, al barrerme en segunda, una chica que corrió al tiro, me pisó y me fracturó el tobillo. En fin, son tantas anécdotas y recuerdos: viajes, torneos, campeonatos. He jugado todas las posiciones salvo la de catcher”.

-Rebeca Martínez Portillo-