“Mi historia comienza por mi hermana jugadora de softbol. Yo quería jugar el mismo deporte, pero era muy chica. Pasó el tiempo y me metí a un equipo de béisbol mixto, los Astros. Mis papás me apoyaron y estuve ahí varias temporadas hasta que el equipo se deshizo. De ahí me invitaron a jugar softbol y un día, al estar cachando, me vió un entrenador y me invitó a su equipo de béisbol con puros niños, llamado Sultanes. Acepté y estuve varias temporadas, pero un día llegó otro entrenador al que le importaba el género para jugar. Así que me fui a otro equipo que me recibió muy bien, Gigantes, donde confirmé mi pasión por la posición de cácher. Al brincar de categoría me fui a Rieleros, equipo que me dió todo para sentirme en confianza, pero por ser niña la Liga me permitió seguir jugando en ambos niveles. Así que jugaba los sábados con Rieleros y los domingos con Gigantes. Esa temporada Rieleros pasó a ser equipo de Acereros de Monclova de ligas pequeñas y fue algo hermoso. En las inauguraciones nos presentábamos con el equipo profesional y convivimos con algunos jugadores en entrenamiento y juegos. Mi historia en el béisbol estuvo a punto de terminar porque mi edad para jugar con niños había acabado, pero mis entrenadores de Acereros solicitaron permiso a la Liga Ribereña para quedarme y me lo dieron, cosa que agradezco mucho. En ese tiempo me invitó Nuevo León para participar con uno de sus equipos al nacional de beisbol femenil en Pachuca, Hidalgo. Fue una experiencia inolvidable. Al regreso seguí con mi rutina y volví a ser invitada por Nuevo León ahora para ir al tryout para formar su selección. No pude asistir porque Coahuila iba a llevar su equipo selectivo, en el cual soy seleccionada, pero, por la pandemia, todo se canceló. Así, me tocaba despedirme del béisbol por ser mujer. Pero yo quería seguir jugando y un día me enteré de la academia de Jasiel Acosta donde actualmente me preparo para ser cada día mejor jugadora y donde aprendo valores para ser mejor persona. Agradezco a Dios, a mi familia, mis entrenadores, compañeros y gente que me apoya y cree en mí por la confianza que me han dado, por tratarme siempre con respeto, por ver en mí a un pelotero y nunca hacerme menos por ser mujer. Gracias ProBéis por apoyar a la mujer para poder demostrar que el béisbol no es cuestión de género, sino de amor a este bello deporte”.

-Mía Saraí López Guerrero-