“Soy de Saltillo Coahuila y tengo 7 años. Tal vez piensen que soy muy pequeña para entender lo que en verdad es el amor al béisbol. Pero no. Mi amor por este deporte empezó cuando yo tenía 3 años. Yo veía a mi hermano entrenar y yo quería. Mi mamá me metió a entrenar, pero era la única niña y con mis compañeros de equipo empezaron las preguntas… ¿Tú qué haces aquí? ¿Tú por qué vienes? Y a mi papi no le gustó. Pasaron 3 años y no pasaba ni un día en que no les dijera que quería jugar beis, a pensar de ser tan pequeña. Hasta que a los 6 años mi mami me volvió a meter en un equipo. A mi papi, que es amante del beisbol, le dio miedo por el qué me iban a decir mis compañeros al ser de nuevo la única niña. Pero ellos me cuidan, me protegen, me admiran y son mi familia. Para mí el béisbol lo es todo, es mi vida. Puedo entrenar de lunes a lunes sin cansarme. Todos dicen que tengo mucha pila y que nunca paro. Pero en verdad es mi pasión más grande. Amo ser pitcher y shortstop. Cuando me subo a la loma me siento importante y me siento comprometida con mi equipo. Han sido tiempos tristes para mí porque no hemos podido jugar pero mi mami me explica que me tengo que cuidar. Pero eso no me impide seguir entrenando todos los días. Todos me dicen que tendré un gran futuro en el softbol. Que me prepare para grandes becas. Pero yo lo que más amo es el béisbol. Y mi más grande sueño es que el béisbol femenil sea tan importante como el softbol, sueño con hacer equipos de niñas, con irme a jugar a Grandes Ligas y que me conozcan por lo que yo puedo hacer. Mi pasión la traigo en la sangre por mi abuelo paterno. Es nata y es lo que me dicen todos los que me ven jugar. Yo amo salir de la escuela y comer en el carro para ir a entrenar. Amo tener una pantalonera puesta, en lugar de una falda. También amo estar con mis amigas, pero más amo un partido de béisbol con mis amigos. Amo estar llena de tierra, amo barrerme. Amo aprender cada día a hacer jugadas nuevas. Y sé que algún día lograré mi sueño de que el béisbol femenil sea muy fuerte”.

-Marijose Fernández-