“Soy una sofbolista y beisbolista de corazón. Empecé a jugar desde los 5 años en un equipo de pequeñas chicas igual de mi edad, y desde ese momento empezó a sergir mi carrera como sofbolista La persona que me impulsó a jugar este deporte fue mi amado abuelo Héctor Beristain, una persona que desde siempre ha sido mi ejemplo a seguir. Desde mis estudios hasta las jugadas más buenas que ha hecho en el diamante, él es la persona que me motiva a ser una mejor jugadora, porque cada que llego a contarle qué tal estuvo el juego me encanta escuchar las felicitaciones que me da cuando hago una jugada buena o las mejoras que debo hacer cuando hago un error. Él es de esas personas que no te critica porque sabe el proceso que llevamos. Siempre lo que hace es explicarte la otra manera en la que puedes jugar y evitar el error. Es fantástico tener a una persona que te motive a ser mejor en cada turno al bat o en cada lanzamiento que caches (yo soy cácher). Es lo mejor porque viniendo de una persona que tiene años de experiencia lo tomas en cuenta y lo intentas hasta que llegas a ser como él. Todos tenemos a una persona que nos motiva: yo tengo a mi abuelo, la mejor imagen que puedo seguir en el diamante; una persona que me da fuerzas y me lleva a ser mejor cada fin de semana en cada turno al bate y en cada entrada que me pongo a cachar. Amo seguir la historia cachando como mi abuelo para que él se sienta orgulloso de mí, yo lo amo, y amo el beisbol gracias a él; gracias a él el beis y el soft son mi vida. Porque tan fácil, él me enseñó a vivirla. Por siempre beisbolista, sofbolista”.

-Lizeth Andrea García Beristain-