“Estrategia, sacrificio, inteligencia, poder… No sabés ni cómo ni cuándo va a terminar esto. Es como la escuela de la vida: un agujero negro lleno de números, estadísticas y variables. No te puedes esconder detrás de ningún defensa o delantero… Te obliga a enfrentarte a tus responsabilidades. ¡Ver las caras de los jugadores! El rostro del pitcher cuando está a punto de conseguir un inning limpio o cuando tiene las bases llenas y ningún out. Esa tensión, esos nervios, ese lugar donde el robar está bien visto por todos… ¡La pelota la tienen los que defienden y eso es algo verdaderamente maravilloso! Hoy creo que me convertí en una de las jugadoras sobresalientes de béisbol en la comunidad de San Sebastián Villanueva. Decidí empezar a jugar béisbol a los 15 años de edad después de ver a una amiga muy cercana entrenar. Desde entonces, sigo practicando… Empecé jugando el jardín derecho. Con esfuerzo y dedicación me gané la primera base, posteriormente seguí jugando jardín central y segunda base. Hoy me esfuerzo día con día para convertirme en una buena pícher… “.

-Karla Elizabeth Ramos Pérez-