“Mis comienzos en el béisbol fueron a los 13 años. Desde entonces este gran deporte me ayudó a superarme y a ser una persona con metas claras y seguridad propia. Debo decir que no fue fácil. Hubo juegos en los que salía llorando del campo, días en los que mis horarios ya no daban para más. Pero siempre volvía al campo con más ganas de seguir. A pesar de las dificultades en el camino, nunca desistí: poco a poco cada sacrificio cobraba valor y valía cada vez más la pena. La confianza que gané me llevó a motivar a mis dos hermanas a jugar también este Rey de los deportes. El béisbol me ha dado tanto alegrías como tristezas. Pero sobre todo me ha dado amistades, una nueva familia, y grandes experiencias que jamás pensé llegar a tener. Béisbol: me has dado una vida que nunca podría haber soñado. He sido capaz de desafiar todas las expectativas y tú me has permitido ser mi auténtica yo”.

-Ivanna Edith Ochoa Covarrubias-