“Traigo la pasión por este deporte en la sangre. Y no es por presumir o sentirme superior, pero, conforme pasa el tiempo, las personas reconocen el talento que tengo. Lo que más recuerdo en mi niñez es cuando jugaba con la familia. Mis tíos, mis abuelos y mi padre jugaban béisbol. Y ahí fue naciendo el gusto y ese gusto se volvió amor y pasión. Sólo observaba las jugadas y mi papá me enseñó las reglas del juego. Tenía las ganas de intentarlo y me esforcé para para ir aprendiendo día con día. Y lo logré, pues gracias a todos esos aprendizajes juego cualquier posición. Pasé por muchos equipos y en varios me pagaban, pero no lo hacía por eso, sino por el amor que tengo a este deporte. En un juego de estrellas gané el “Tiro de cácher”, que es mi fuerte. Recuerdo que hubo un cuadrangular al que me invitaron y fui. Pero quién iba a decir que habían espectadores. Ese día me pidieron algunos datos, pero en ese momento no tenía la edad suficiente para estar en la selección. Pasó el tiempo y me contactaron. Hablaron con mis padres, y al explicarles el talento que tengo, me dieron el permiso y así fue como entré a la selección de mi estado, Tabasco. Es un orgullo saber que representaré a mi pueblo. Daré lo mejor de mí para que pongamos a mi tierra en alto y pueda hacer sentir más orgullosos a mis padres, que se han esforzado demasiado. El lugar donde vivo queda a dos horas de viaje del centro de Villahermosa donde son los entrenamientos y no contamos con mucha recursos. En verdad aprecio demasiado el esfuerzo que hicieron por mí. Ahora no hemos seguido por esta situación que estamos pasando, pero seguiré esforzándome para ser mejor en esto que amo, que es el BÉISBOL, y hacer sentir más orgullosas a las personas que desean mi bien”.

-Anyerli Stephania Sánchez Ligonio-