“En mi familia están las personas más aficionados al béisbol que conozco. Y es algo que comparten las dos partes: tanto el lado materno como paterno. Yo entreno desde los siete años cuando mi papá llevaba a mi hermano y yo un día quise ir y entrar. En ese tiempo jugué con puros hombres. No era muy común ver niñas jugar pero eso nunca me detuvo. Mi papá llegó a poner su propia liga de béisbol, así que todos los días entrenaba. En mi casa teníamos un patio muy grande, teníamos todo para practicar y mi papá nos ponía a pichear. Aprendí la posición de pitcher y también la de shortstop. Hoy tengo 24 años y aún sigo jugando. Es lo que más amo hacer y en cada jugada, a pesar de los años, todavía siento mi corazón latiendo a mil revoluciones por minuto al inicio, aunque después puedo jugar como si nada. En verdad amo el beis: es el Rey de los deportes y nunca lo dejaré”.

-Anna Quintero-