“Mi historia como aficionada y practicante de este bello deporte empieza a los 5 años cuando le dije a mi papá que quería jugar. Me apoyó y hasta la fecha me sigue apoyando. Él jugó por mucho tiempo así que llevo el béisbol en la sangre. Desde que inicié a jugar mi papá ha sido mi entrenador y puedo decir que es el mejor. Él me enseñó a batear, a cachar y muchas otras cosas de las cuales hoy estoy muy agradecida. Unos años después entré a una escuela de béisbol en donde tenía más entrenadores, pero mi papá nunca dejó de entrenarme para que yo siguiera mejorando. Hasta la fecha sigo jugando béisbol y softbol. La mejor satisfacción de esto es que mi papá vea reflejado su trabajo en el campo. Ahora ya no juego sola, juego con mi hermana. Es bonito jugar con ella y compartir esa emoción, las victorias y derrotas siempre juntas. Y más que nada es un gran gusto poder dar esa satisfacción a mi papá de que no necesitó a un hombre, un hijo, que jugara este deporte. Lo que más me gusta es pasar tiempo con mi familia y disfrutar del REY DE LOS DEPORTES.”

-Ana Belem Trejo-