“Desde niña sufrí el famoso bullying; y no por desconocidos, sino por familiares mayores que yo que lograron que me sintiera gorda, fea y me aislara a tal grado que no tenía amigos o amigas. Era tan insegura, que era casi muda. No sentía que pertenecía en ningún deporte, hasta que un día a los 12 años vi entrenando a un equipo de béisbol de niños pequeños y se me hizo muy interesante. Mi mamá le preguntó al coach si podrían aceptarme. Era la única mujer y la más grande entre todos. Cuando menos lo creí, ya pertenecía a dos equipos infantiles de béisbol. Al final me quedé con Gallitos, siendo aún la más grande: no importaba. Empecé a amar este deporte, comprendí porque es llamado “el Rey de los deportes”. Mi vida cambió en todos los aspectos: me volví más segura, más sociable, y me amé porque vi que no estaba mal. El béisbol es más que un deporte, es un juego de estrategia, de entrega, de fraternidad; cada integrante se vuelve en una gran familia, todos nos vemos como primos, tíos y nos apoyamos… Me ayudaron el año pasado a vivir y superar el duelo de la pérdida de mi amada abuelita. El béisbol me hizo fuerte, me hizo ser una mujer que no le teme a nada y saber que no soy el sexo débil; me hizo entender que puedo con todo lo que me proponga. Estoy en un gran equipo mixto, donde nos dan el mismo trato que a los niños, un equipo que ha estado conmigo en las buenas y en las malas, en mis risas y llantos. Ahora soy beisbolista orgullosa de mi deporte, no la niña callada y temerosa. Amo el béisbol, amo a mi familia beisbolera; amo lo que soy cuando entro al cuadro, cuando corro, cuando hago una carrera, cuando siento esa emoción al tomar mi casco y mi bat en espera de una buena bola. Soy Alondra Gabriela López Castillo: soy Alo, número 9 del equipo “Gallitos” de San Juan del Río, Querétaro.”

-Alondra Gabriela López Castillo-